¿Cómo están? ojala que muy bien.
Les quiero contar algo, o más bien relatar algo, les quiero hablar de alguien.
Conozco a alguien…, es un pibe normal, tiene 23 años y quería ser médico, pero no le daban los tiempos entre el estudio y el trabajo, y como trabajar no era opción sino necesidad, no le quedo más remedio que tomar el primer puesto que consiguió y ponerse a estudiar de noche en un curso con menor carga horaria, que no le gusta ni le interesa tanto, pero... tiene una rápida salida laboral.
Creo que se llama Matías, es una persona agradable, bastante simpático, siempre se lo ve contento pero, como la mayoría de las personas q siempre lo están (o por lo menos así lo veo yo), yo creo que muchas veces simula. A mi entender es una forma de protegerse, mostrarse al mundo siempre contento, radiante, fresco. Esto no es tan malo, ya que no perjudica a nadie, por lo menos no a simple vista, pero si estas todo el día, todos los días, mintiendo, simulando, actuando, llega un momento en que: o no lo consigues y no puedes fingir todo el tiempo ante los demás y se derrumba tu gigantesco muro de mentiras, o peor aún lo logras y empiezas a vivir una vida que, realmente, no es la tuya, comienzas a creerte tu propia mentira y eso es terrible, porque un día llegas a tu casa, no hay nadie y en un, interminable, momento de silencio, te encuentras con vos mismo y te das cuenta que a vos NO TE PODES MENTIR, y eso le paso a Matías. Y en ese momento se sintió solo, sintió q nadie lo podía ayudar, y ¡claro! a ¿quién iba a llamar para pedirle una mano y contarle sus problemas?, si él era MATI, "el q siempre le sonríe a la vida", "al q nada le afecta". Y entonces se dio cuenta que todo esa valentía con la que enfrentaba a la vida escondía miles de inseguridades, que esa persona simpática y extrovertida el 100% del día en realidad no era más que una máscara que usa quien no puede mostrarse tal como es, por el miedo a no ser aceptado y dándose cuenta que no tenía el coraje de ponerle un punto final a todo esto, sincerándose con todos de una buena vez solo prendió su computadora, puso música y la televisión en mute, todo para distraerse y no pensar en esto que tanto miedo le dio y poder comer e irse a dormir.
Pero el, vos y yo sabemos, que no va a pasar mucho tiempo antes de que se tenga que volver a encontrar con sí mismo, y entonces tendrá que decidir si prefiere seguir en la comodidad de quien vive su vida como si fuera una hoja de Word en la que se puede borrar y volver a escribir o si comienza a vivir la vida de la cruda verdad, una vida llena de momentos duros, pero también llena de momentos hermosos, y estos últimos solo se consiguen con la tranquilidad y paz que te da ser sincero con uno mismo.
